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Un año para recordar: Los 90

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La guerra fría por fin se acaba, surgen nuevas naciones y otras cambian de nombre. Un mexicano recibe el Nobel de Literatura y un africano sale de la cárcel luego de 27 años en prisión.

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La guerra fría por fin se acaba, surgen nuevas naciones y otras cambian de nombre. Un mexicano recibe el Nobel de Literatura y un africano sale de la cárcel luego de 27 años en prisión.

¿Qué pasó en la década de los 90?

1990: La guerra fría por fin se acaba, surgen nuevas naciones y otras cambian de nombre. Un mexicano recibe el Nobel de Literatura y un africano sale de la cárcel luego de 27 años en prisión. Un boxeador que parecía invencible pierde por un knock out y un famoso escritor pierde las elecciones presidenciales. Una cantante escandaliza al mundo entero —y a una iglesia en particular—, y mueren tres divas de Hollywood. Basta recorrer las siguientes páginas para darse cuenta de que 1990 es un año para recordar.

1991: La Tormenta del Desierto, el fin del apartheid, el derrumbe de la urss, el eclipse más largo, el Metro en Monterrey, la Miss Universo mexicana, la actriz que se casa por octava vez, los programas más vistos de la tv, los chismes de las estrellas, los trajes de noche, el nuevo billete, el futbolista cocainómano, las canciones más cantadas y los discos más vendidos; de todo hay en este año capicúa, que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda: 1991, un año para recordar.

1992: En el año del 5º centenario del descubrimiento de América, el mundo tiene cinco millones y medio de personas, se firman varios tratados y una nación se queda sin luz… ¡durante un año! Hay dos olimpiadas, una Premio Nobel guatemalteca, una gran escultura amarilla en el Paseo de la Reforma y la nueva serie gringa en México, mientras que un presidente hace el oso más grande de su vida en tierras muy lejanas. Esto y más ocurre durante las 8 784 horas de este año bisiesto, que es 1992, un año para recordar.

1993:  Este 1993 es un año medio loco: para empezar, una bola de fanáticos se matan antes de enfrentar el fin del mundo; pero a un joven actor sí lo matan de verdad cuando le disparaban de mentiritas; un matemático soluciona un enigma que nadie había podido resolver en tres siglos; en México se esfuman tres ceros de los billetes y los monedas, y una revista nombra «hombre del año» a cuatro individuos. Por éstas y otras cosas es un poco loco este año, que empezó y acabó en viernes. Es un loco 1993, un año para recordar.

1994:  En este año, México obtiene una guerra y pierde un candidato a presidente; y también tiene sus triunfos: un cortometraje ganador en Cannes, un marchista con récord mundial y la cuba más grande del mundo; Sudáfrica elige su primer mandatario negro y Rusia hace su guerra con Chechenia; Vargas Llosa gana su Premio Cervantes y Sofía Loren su Oso de Oro. En este año, el cine tiene su Pulp Fiction y Maná sus millones de discos vendidos. Así es este 1994; es un año para recordar.

1995: En 1995 tenemos una Europa más unida y una enorme obra de arte en Alemania; tenemos atentados terroristas y una cita en el espacio; tenemos el navegador Explorer y un Nobel de Química mexicano; tenemos la «Macarena» y El callejón de los milagros; tenemos moda rara y publicidad escandalosa; tenemos al edificio más alto y al  preso más joven; tenemos más pop que rock y más cantinas que librerías; tenemos el dvd  y un enorme agujero de ozono; tenemos casi de todo en este 1995, que es un año para recordar.

1996: Este año, todo puede ser personal, desde la telenovela Nada personal hasta el premio Ig Nobel —innoble— para el presidente de Francia. Es personal la paz entre Croacia y Yugoslavia, y también el divorcio entre el príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Di; son personales la guerra de Chiapas y el horario de verano; son personales la clonación de Dolly y la despedida de The Ramones; son muy personales la peor vestida del año y el viaje de Keiko. Vaya, parece ser que en 1996, todo es personal, y por eso es un año para recordar.

1997:  Aunque se inaugura el museo Guggenheim, se publica la primera entrega de Harry Potter y nos enteramos de que hay agua en Marte, este año está medio mortal: muere Lady Di, el Popocatépetl sigue inquieto, encuentran los restos del Che Guevara, el pri pierde las elecciones en el d. f. y se desintegran varios grupos de rock. Pero eso sí, Los Tigres del Norte presentan su Jefes de jefes y en Irlanda el divorcio por fin es posible. Definitivamente, este 1997 tiene de todo, y precisamente por eso, es un año para recordar.

1998: La economía del mundo sufre: hay crisis en Asia y el petróleo vale cada vez menos. Algunas cosas aumentan, como el calor en el d. f., el precio de la tortilla y el número de mexicanos. Pero hay un par de ancianos más vigorosos que muchos jóvenes y grandes películas de guerra y de risa; se estrenan divertidos discos y un coche chiquito pero potente. Por si fuera poco, se asoman al panorama internacional una pastillita azul y cuatro mujeres que imponen moda. Esto y más pasa durante las 8 760 horas de 1998, un año para recordar.

1999: Una década, un siglo y un milenio terminarán muy pronto. Resurgen las teorías del fin del mundo: una terrible guerra, una invasión extraterrestre o un cataclismo económico por el «efecto 2000». El mundo no se acaba, pero pasan cosas emocionantes: dos mexicanos realizan proezas en el agua y la montaña; audaces jóvenes pegan arte en las calles; un nuevo escarabajo rueda por el mundo, una computadora en forma de huevo emociona a media humanidad y un gran director filma su última película. Les presentamos los sucesos del apocalíptico 1999: un año para recordar.

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